30 de Septiembre 2004

mejor en los cojones, por favor

relato lineal de esta mañana.

me he levantado "pronto" para hacer una llamada importante. en el primer intento la línea estaba ocupada, así que he tenido que volver a llamar pasados unos minutos. en la mesa del teléfono estaba mi antiguo 3310, que yo regalé a mi madre, enchufado, cargando. había un mensaje recibido. era un aviso de llamadas. ya de paso he estado mirando el resto de mensajes, había unos cuantos divertidos, del tipo "tú lo que necesitas es...", "las personas que...", y entre ellos, como la manzana envenenada, uno de los primeros y más antiguos de mi amigo Lex Luthor. me pregunto cómo es el proceso milagroso de que un sms sobreviva 5 ó 6 años en un teléfono, habiendo cambiado de sim y de terminal por lo menos en dos ocasiones. el mensaje no era uno de esos de broma, sino uno dulcísimo y personalísimo, y por un momento casi he vuelto a leerlo por primera vez, en la misma calle, bajo la misma farola, con el mismo olor de pan a medio hornear (aquella panadería ya está demolida y en su lugar levantaron una bonita casa), la misma noche de otoño. una vez me ocurren estas cosas, ya conozco el proceso: empiezo a recordar ese y otros momentos mansos, empiezo a recordar cuánto miedo tuve, empiezo a recordar qué nos distanció. y lo diferente que hubiese sido nuestra amistad si yo no fuese tan bocazas. entonces todo se ralentiza, porque el peor de los golpes fue en mi corazoncito sensiblón, en mi pequeña y frágil brújula vital, que nunca fue fiable y que después cicatrizó hecha añicos. y si lo pienso y lo repaso (mientras escribo esto, por ejemplo) me falta la respiración y me duele el pecho, y no puedo hacer nada para evitarlo, porque es ahora con la distancia que veo claramente que siempre estará ahí esa espinita, ese asunto imposible de resolver. porque ya he gastado mi oportunidad de ser un amigo meritorio y pasé por un vampiro. y no tendré nunca otra oportunidad igual. esto ya no me nubla por completo la visión, como aquella tarde del dos mil en la que estaba tumbado con la mirada llorosa perdida en la azotea de enfrente, mudo, aséptico, inapetente, pero una parte de mí se siente así a veces. esporádicamente, también hay que decirlo. pero el sentimiento concreto ahora, a día de hoy, no es el de "desorientado, no sé qué he hecho mal, estas cosas me pasan por abrir mi corazón". ahora me siento culpable porque malgasté una oportunidad de oro de servir y ser servido para siempre, y hasta pienso que Lex Luthor debería ofenderse por mi torpeza. de hecho pienso que así lo siente, aunque "ofendido" y "torpeza" probablemente no sean sus términos. y no es bueno que tenga este recuerdo preciso, detallado y matizado de las cosas que duelen tanto, pero ¿cómo puedo olvidarlo cuando todos los libros, todos los discos, todas las películas, todas las calles tienen algo que decirme? ¿cómo podría volver atrás en el tiempo, arrodillarme ante Dios y vender el resto de mis días por cambiar simplemente un par de horas? ¿cómo podría decirle "Padre, este golpe en mi pecho, ¿no me lo podría llevar mejor en los cojones, por favor?"?

Escrito por Cordero a las 30 de Septiembre 2004 a las 01:31 PM